Cómo se vende un sistema de visión que hoy se explica como tecnología. Una propuesta de comunicación para llevarlo al mercado B2B mexicano.
Solomon es una de las tecnologías de visión más completas del mercado. Tiene todo para crecer rápido. Nuestra tarea es darle el lenguaje comercial que lo lleve al comprador correcto.
Visión de IA con respaldo internacional, compatible con las cámaras IP que el cliente ya tiene. La base técnica es excelente — ese trabajo ya está hecho.
Sumamos lo que multiplica la venta: comprador definido, dolor concreto y retorno en números. Ahí es donde aceleramos.
Convertimos un gran producto en un motor de oportunidades: cada caso de uso con su comprador, su mensaje y su landing.
Partimos del material técnico de Solomon y lo potenciamos para el mercado. No repetimos la ficha técnica: la traducimos a un sistema que un comprador entiende, valora y compra. Lo que sigue es cómo lo leemos, capa por capa, y cómo lo llevamos al mercado.
Inteligencia artificial que ve por las cámaras. Procesa el video en vivo y entiende lo que pasa: quién entra, qué se mueve, qué está fuera de lugar — y reacciona en el momento. Funciona sobre las cámaras que el cliente ya tiene. No reemplaza nada.
Solomon es software de visión. Eso le da una ventaja enorme: el mismo cerebro de IA puede vivir en las cámaras que el cliente ya tiene — o montado en un robot. Una sola tecnología, dos formas de venderla.
Galu puede vender Solomon solo — el software sobre las cámaras del cliente — o Solomon implementado en un robot que ya distribuye. La segunda vía no compite con sus líneas de robots: las potencia. Un robot que además ve, identifica y reacciona vale más que uno que solo se mueve. Dos puertas de venta, un solo producto. Y no es teoría: Galu ya desarrolla sobre esta tecnología en México — un diferenciador real frente a quien solo revende.
Solomon es de Solomon Technology Corporation — empresa de Taiwán fundada en 1973, pública en bolsa. NVIDIA presentó su tecnología de visión en el GTC 2024. Su plataforma META-aivi opera hoy en plantas, hospitales y centros logísticos en el mundo. Robotics Galu es su distribuidor en México. Tecnología con medio siglo de trayectoria, soportada localmente.
Lo que separa a Solomon de cualquier solución de visión es cómo se entrena: rápido, con poca data, y sin un equipo de ingeniería de IA. Datos del fabricante.
Requiere 90% menos muestras que la IA tradicional para entrenar un modelo. Menos fotos, menos tiempo, menos costo.
Un modelo de reconocimiento personalizado se crea en aproximadamente 60 segundos. No semanas de desarrollo.
Lo opera personal no técnico. Sin modelado 3D, sin científicos de datos. Grabar, etiquetar, entrenar, usar.
API abierta para integrarse a sistemas de videovigilancia (VMS) de terceros: reconocimiento, notificaciones, alarmas, ubicación. No reemplaza tu operación — se suma a ella.
Procesa en el sitio sobre un nodo NVIDIA Jetson: baja latencia, sin subir video a la nube, mayor privacidad y sin depender de internet estable.
Toda IA de visión funciona igual: primero aprende, luego interpreta, luego actúa. Entender estas tres capas es entender el producto — y es la base de toda la comunicación.
Antes de operar, el sistema aprende. Se le alimenta con datos del propio cliente — rostros del personal, conductas de riesgo, objetos, escenarios típicos de su operación, reglas de su negocio. La calidad de este entrenamiento define qué tan preciso será después.
Aquí el sistema trabaja. Analiza el video de las cámaras en tiempo real, fotograma por fotograma, y lo compara contra lo que aprendió. Detecta, identifica y decide — de forma continua y automática, sin que nadie esté mirando. Esta es la capa donde aplica la licencia Solomon, por cámara.
De nada sirve detectar si no pasa nada después. Esta capa es donde el sistema genera valor real: ejecuta la acción programada en el momento exacto. Es lo que separa una cámara que graba de un sistema que actúa. Y opera de forma continua, integrado a lo que el cliente ya usa.
Solomon combina dos tipos de inteligencia. Entender la diferencia es clave: define qué puede prometer cada caso de uso — y qué no. No es lo mismo "ver a alguien" que "saber quién es".
No segmentamos por tipo de empresa — eso encajonaría el producto. Segmentamos por lo que el cliente necesita resolver. El mismo Solomon, contado de cuatro formas, cada una para un comprador distinto.
Identifica por rostro quién entra, cuándo y con qué autorización. Asistencia y trazabilidad sin checador físico — una implementación que Galu desarrolla sobre Solomon. Usa IA personalizada.
Detecta presencia, conducta y perímetro en tiempo real — sobre cámaras fijas o montado en un robot que patrulla. Usa IA genérica.
Aforo, asistencia y rondines verificados. Data operativa que hoy se pierde. Usa IA genérica.
Intrusos, áreas restringidas, comportamientos anómalos. Alerta inmediata. Genérica + personalizada.
Cada caso de uso le habla a una persona concreta, con un dolor concreto, y se cierra con un argumento concreto. Esto define a quién apunta cada landing y cada anuncio.
Solomon ya es potente de fábrica. Pero el valor real para el mercado mexicano está en lo que Galu desarrolla encima: implementaciones a la medida que expanden la oferta. Esta es la diferencia entre revender tecnología y dominarla.
Cuando un comprador entiende que Galu no solo instala una tecnología extranjera sino que la desarrolla y adapta a su operación, la conversación cambia: deja de comparar precios y empieza a valorar el acompañamiento. Lo nativo da credibilidad; lo que Galu construye da la venta.
Una campaña suelta genera ruido. Un sistema genera oportunidades. Conectamos cuatro capas donde cada una alimenta a la siguiente, del primer contacto hasta el lead que tu equipo atiende.
Es donde el tráfico se convierte en oportunidad. Por eso es el primer material grande que producimos — y por eso hoy validamos el mensaje: para construirla bien, sin adivinar. Con el mensaje firme, la landing y los artes corren en paralelo sobre una sola narrativa.
Validamos el mensaje primero. En cuanto queda firme, arrancan en paralelo la landing y los artes. En cuatro semanas el sistema está al aire generando oportunidades medibles.
Nada de animaciones que parezcan imaginadas. Grabamos el sistema funcionando de verdad en el centro de monitoreo que Galu ya opera — el sistema en las cámaras, en vivo. Animación solo como apoyo en postproducción. Un video que demuestra, no que promete.
Cinco definiciones que destraban toda la producción. En cuanto quedan, el equipo arranca la landing y los artes.
Definir juntos el modelo de precio: por cámara, instalación o suscripción. Es lo que permite cuantificar el retorno en el mensaje.
Confirmar los cuatro propuestos o ajustar. Dónde concentramos el esfuerzo el primer mes.
Agendar la grabación en el centro de monitoreo de Galu. La locación ya existe — es coordinar fecha.
Qué herramienta usa Galu para capturar y dar seguimiento. Sin esto, la pauta funciona pero el cierre no se mide.
La persona de Galu que atiende los leads que entran. Define el handoff comercial.
Con el mensaje aprobado hoy, producimos el primer material grande y el sistema empieza a correr. La landing y los artes en paralelo, sobre una sola narrativa sólida.
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